Una pesadilla que tal parece no tiene fin
Amanda
No puedo evitar dejar de mirar a Serena, está congelada, el rostro de la muerte es gélido, es inerte, ella está tomando unas facciones muy extrañas, jamás me habia acercado a un muerto, cuando mi madre falleció, solo pude verla a través del vidrio del ataúd, y ni siquiera recuerdo ahora como era su rostro, yo estaba tan pequeña, que juro que no sabía distinguir entre la vida y la muerte, pero ya encontrarse con esta última tan de cerca es totalm