Capítulo XXXV. El contrato de una amante, con sus condiciones parte 2.
Hanna.
- “¿Qué es lo que más deseas? Y sobre todo ¿Qué es lo que más deseas de mí?”- me dijo haciendo que lo mirara sorprendida.
- “¿Por qué me preguntaba eso? ¿no tenía ya formada una maldita opinión sobre mí? ¿qué era lo que buscaba?”- pensé mirándolo mientras me colocaba la falda del vestido bien, para que no se abriera de manera excesiva por la abertura lateral, para dejar ver la longitud de mi pierna derecha. No se me pasó desapercibido, que el Alfa siguió todos mis movimientos, mientra