El día de la boda ha llegado al fin. Mía casi no ha dormido dándole vueltas al asunto, ve a su pequeño a su lado y recuerda una vez más el motivo de su decisión, todo esto para reunir fuerzas y mantener su palabra.
Unos toques en la puerta la sacan de sus pensamientos, con mucho cuidado se levanta de la cama colocando almohadas alrededor del niño por seguridad y se va a la puerta.
—No has dormido bien —Sofi abre los brazos hacia ella— te han subido el desayuno y me han informado que en dos hora