Solo quedan quince días para que el contrato termine y Mía obtenga su anhelada libertad.
Mía ya hace planes para su nueva vida, está buscando donde vivir, en que colegio inscribir al niño y ayuda a Sofi a retomar su trabajo. Lo que tiene más entusiasmada a Mía, es estar al frente de la empresa de su padre como siempre debió ser.
Por otro lado, Gerard anda con un genio de los mil demonios, que ni su padre ha podido soportar. Melisa ha buscado la forma de hablar con él e incluso ir a visitar a Mí