Mía le costó dormir después de tener claro en su mente lo que ocurrió aquella noche, la discusión y las voces las reconoció perfectamente. Al menos sabía quién fue la última persona que los vio con vida y tendrá que darle explicaciones de lo ocurrido y por qué la separo de sus padres.
Por más que Sofi le insistió, no quiso desayunar, tan solo quería llegar con la Psiquiatra y asegurarse que aquello no fue una mala jugada de su cabeza, porque no estaba dispuesta a dejar ni un día más a su tío en