38. No puede ser cierto
A la mañana siguiente
Maite sale temprano de casa sin siquiera pasar a saludar a sus padres por el comedor, tan solo quiere acabar con todo esta locura y que de uno u otro modo, las cosas se solucionan antes de ella firmar.
—Buenos días, señorita Maite, ¿no desayunará? —le pregunta la ama de llaves al verla caminar apresurada a la puerta.
—Buenos días, comeré por fuera, infórmale a mis padres por favor —le pide sin detenerse.
Al salir de casa se encuentra de frente con Marcus, deteniéndose de g