39. No hay Opción
Maite se va a su habitación evitando ser vista por alguien, especialmente por Ángelo y se encierra. Le ha empezado un fuerte dolor de cabeza debido a tantas cosas que rondan por su cabeza.
Mía sale del trabajo temprano, con intenciones de ir a la oficina de su hija, pero le informan que ha llegado a casa, por lo que se dirige allá.
—Buenas tardes señora Walker —la recibe la ama de llaves.
—Buenas tardes, ¿mi hija está en casa? —le pregunta al no ver a Marcus por los alrededores.
—Sí, se encuent