35. Metida en la cueva del sexi lobo
A la mañana siguiente, Gerard se levanta con un fuerte dolor de cabeza, por lo que decide quedarse en casa y trabajar desde su despacho. Busca una pastilla para el malestar, cuando empieza a surtir efecto, decide ir por algo ligero para desayunar.
Al poner un pie fuera de la habitación escucha a su amigo Leonard conversando y se dirige a donde está.
—Vaya hombre, que mala cara tienes —se burla de su amigo, ignorando la mirada asesina— No te enojes conmigo, fuiste tú quien no quiso parar de tom