34. Problemas en el paraiso
Mía no puede creer todo el espectáculo que ha hecho Gerard por algo tan tonto, nunca esperó que un hombre como él fuera capaz de actuar de esta manera, pero ella no dejaría las cosas así.
Se va a la habitación a darse una ducha y a prepararse para salir.
Sin preguntarle nada a Gerard, pide para cenar y que se lo suban a la habitación, algo que sorprende muchísimo Gerard ya que ella suele consultarle esas cosas antes de tomar una decisión.
—Pensé que bajaríamos a cenar antes de irnos —se sienta