24. A flor de piel
Maite retrocede al mismo tiempo en que él empieza a avanzar hacia ella, sintiendo su corazón latir con fuerza.
—Así que un recuerdo no, dime una cosa ¿quién es el hombre que está en ese recuerdo? —aprieta los dientes con fuerza, encerrándola entre sus brazos para que no pueda escapar.
Maite traiga grueso, ve a los lados en busca del escolta, se supone que no la dejaría sola con ese hombre.
—Lo he dejado afuera, así que solo somos tú y yo, ahora responde —le exige con impaciencia.
—No tengo por