23. La Barbie y el Diablo
New York
Desde que Maite salió hacia Roma, Marcus no ha dejado de ir al club, bien sea solicitando los servicios del lugar o atrapando a alguna chica que se le ofrezca en bandeja de plata, pero sin importar la mujer, no consigue saciedad y es algo que ya lo tiene al límite.
—Buenas noches amigo, hacía mucho tiempo que no te veíamos tan seguido por aquí ¿acaso estás pasando alguna mala racha?
Le pregunta uno de los chicos que atiende en la barra y él que se ha encargado de atenderlo los últimos