Capítulo 47
Punto de vista de Avery

Estaba mirando a la cara a un lobo de más de cien kilos a escasos metros de distancia. El lobo de Gideon era enorme. El más grande que jamás hubiera visto. Sus patas eran del tamaño de platos grandes. Pelaje negro con puntas plateadas que brillaban bajo la luz de la luna.

Y se veía furioso.

Me quedé allí, congelada, mientras el lobo de Gideon caminaba hacia mí con los colmillos al descubierto. Sus ojos eran monedas de oro y esos dientes parecían afilados como cuchillas
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