Punto de vista de Alfa Gideon
No podrían haber parecido más diferentes, las dos hembras que estaban frente a mí en el sendero.
Dierdra estaba encantadora con su vestido veraniego, encajes vaporosos y mejillas sonrosadas. Era femenina, limpia y silenciosa. Me traía café por las mañanas y té por las tardes, y se posaba en mi silla fingiendo estar interesada en aquello en lo que yo trabajaba. Por la noche se aferraba a mí, lanzando suaves suspiros y sonidos ante cada movimiento que yo hacía. Se s