—¿Cómo te atreves a mentirme?
Los dedos de Ariel estaban apretados en un puño, y sus ojos se entrecerraron mientras se enfocaba en el objeto de su ira. Sus ojos aún contenían lágrimas no derramadas que amenazaban con caer, pero se mantuvo firme.
Nunca le daría el gusto de verla en ese estado.
—No lo entiendo. ¿Qué está pasando? —Kane parpadeó lentamente, intentando comprender la escena frente a él.
Ariel miró su rostro confundido, y su rabia solo creció. ¿Por qué actuaba como si fuera inocen