Parte 3...
Isabela
— Pareces estar aburrida.
Me sobresalté y me giré rápidamente, estaba distraída pensando en qué hacer. Era la madre de Enzo.
— Pensé que estuvieras durmiendo - me acomodé en el banco y ella se sentó a mi lado — Por eso no quise llamarla.
— Estaba en la habitación sí, pero no durmiendo - golpeó suavemente mi muslo — ¿Qué pasa ahora? No me digas que mi hijo fue grosero contigo - frunció el ceño.
— Ah, no... Todo lo contrario - apreté los dedos de las manos sobre mi regazo — Fue