Parte 9...
Enzo
La tarde ya comienza a despedirse. Ni siquiera he regresado a casa todavía y la noche se infiltra silenciosamente en Palermo cuando llegamos a Vucciria. Los callejones oscuros y los edificios desgastados albergaban nuestros pasos sigilosos. Descubrimos este escondite a través de nuestros informantes. Una ventaja de ser temido por una gran parte de la población.
La posada abandonada, con su fachada descolorida, se alzaba como un espectro entre las sombras. Invadimos el lugar. La