Luisa
Hundí mi cabeza en la almohada sin querer abrir mis ojos. Mi cabeza dolía mucho, a pesar de todo el silencio maravilloso presente en la habitación.
Había exagerado con el vino, y ahora estaba pagando mi cuota con una puta mierda de dolor de cabeza desgraciada.
Juro que nunca más voy a beber tanto vino en mi vida otra vez para intentar olvidarlo. No para quedarme con la mierda de una resaca así...
Me sacaron de mis pensamientos al sentir los labios tibios de Dominic besar mi hombro. Sus m