— Estoy perfecta. — Le aseguré, aún un tanto nerviosa, girándome hacia mi padre. — Y creo que será extraña toda la situación, papá, pero realmente necesito que lo conozcas.
No volvería atrás ahora.
Papá me miró serio, pero curioso.
— ¿A quién exactamente quieres que conozca, hija?
— Sabes que conocí a mi familia biológica, ¿verdad?
Papá asintió, con el ceño fruncido, empezando a entender a dónde quería llegar.
— ¿Quieres que los conozca? — No parecía nada incómodo con la posibilidad.
— S