Mi corazón latió como las alas de un colibrí contra mi pecho. Todo a mi alrededor se volvió cada vez más oscuro, y tan frío que los vellos de mi cuerpo se erizaron. Pero aun así seguí huyendo hacia la oscuridad, en un intento de que Dominic tardara en encontrarme.
Me apoyé en una pared gélida cuando me quedé sin aliento, solo ahora notando que mis pies dolían y mis tobillos ardían. Casi estaba segura de que mis pies estaban bastante lastimados después de mi carrera.
Me senté en el suelo géli