KARINA
La Gala Benéfica llegó en un abrir y cerrar de ojos. Observé mi reflejo en el espejo mientras mis ojos recorrían el vestido que llevaba puesto. Era un vestido de seda ceñido al cuerpo que se ajustaba firmemente a mis curvas, resaltando mis amplias caderas, mi estrecha cintura y mis generosos pechos. El pequeño diseño de cuello alto me hizo sonreír.
Tal como Kaelith había dicho, no tenía mangas.
Miré mi brazo, donde aún quedaba una pequeña cicatriz. Había utilizado todos los medios posibl