KARINA
Unos minutos antes.
—Miren quién es. Por fin nos honra con su presencia —dijo Mira en el momento en que levantó los ojos y me vio. Mis ojos recorrieron el lugar, y me di cuenta de que no quedaba ninguna silla libre, aunque de todas formas no tenía planeado sentarme con ellas.
Solo estoy aquí porque la Anciana Bayan no dejaba de hacerme comentarios hirientes.
De repente se puso de pie abruptamente, y fruncí el ceño levemente.
—Recibí tu sorpresa con agradecimiento. ¿Viste la mía? —pregunt