SEBASTIÁN
Ella es la indicada.
Observé desde la distancia. En el momento en que entró en la sala, su aroma llegó hasta mis fosas nasales. Al principio tenía la intención de ignorarla como a todas las demás mujeres presentes, pero en cuanto la vi acercarse con la donación, no pude detener la sensación punzante de que ella era la indicada.
Y cuando vi al hombre que estaba a su lado sosteniéndola mientras les decía a todos que era su esposa, no pude evitar apretar los puños con arrepentimiento.
Lo