Lou lo encontró un martes.
Estaba revisando las entregas semanales de suministros a la cocina privada de Katlya, una tarea que había asumido ella misma después de la orden de Katlya sobre el acceso seguro, porque Lou confiaba más en sí misma que en la rotación de guardias, una postura que mantenía desde que entró al servicio de la casa a los catorce años y descubrió que los sistemas oficiales tenían lagunas.
La entrega de esa mañana era estándar.
Hierbas secas. Crema fresca. La miel oscura part