Ella estaba junto a la ventana.
Se volvió cuando él entró.
Llevaba su ropa sencilla, la de los atardeceres oscuros; sin insignias, sin nada que anunciara su rango o su rol. Solo él. La versión específica de él que existía cuando la casa de la manada había bajado el ritmo del día, el trabajo estaba terminado y lo que quedaba era simplemente Atlas, desprovisto de todo su aparato de poder.
Ella había aprendido a preferir esta versión.
No porque las otras versiones fueran menores; él estaba complet