«Al bajarse del auto, para caminar por aquel pasillo, no puede evitar recordar cuando hizo el mismo recorrido para casarse con el hombre al que está a punto de despedir. Los sentimientos que ahora la embargan son muy diferentes. En aquel momento sentía rabia, miedo, ganas de salir corriendo, pero ahora sólo la embarga una profunda desolación.
Cerca del altar, en lugar de aquel hombre que amó toda su vida parado observándola con desprecio, vestido con el traje que lo hacía ver magnífico, estaba