[Epílogo: Miguel]
Una vez atendí a una joven que donaba sangre para salvar la vida de Mariana. Tenía el preciado tipo RH negativo, conocido comúnmente como "sangre rara". Al principio, me conmovió profundamente; en esta era de sentimientos superficiales, ella estaba dispuesta a sacrificar su salud por su hermana.
Inicialmente, era una chica cautelosa, pero con un toque travieso propio de su juventud. Una vez me bromeó: —Doctor Ortiz, tan joven y talentoso, ¿cómo es que a los treinta aún no se ha