Pero entonces, Nicole vio a Patrick bañado bajo la tenue luz que entraba por la ventana, él se quitaba todas sus prendas, quedándose solo en ropa interior, para luego volver a acercarse a ella.
— Y por eso estoy aquí, porque eres tú… Mi Nicole.
Con lentitud, Patrick deslizó una mano hacia el cuello de Nicole y con la otra, acarició suavemente su cintura, mientras sus cuerpos se fueron pegando cada vez más, Patrick la besó, pero esta vez sin afán.
Como si saboreara el postre más exquisito del