Ethan Harrison caminaba por los pasillos del auditorio con un paso que hacía eco en las paredes. Tenía esa energía arrolladora que desbordaba por los poros.
Después de lo que pasó en la habitación con Chloe, el mundo podía prenderse en fuego y a él no le importaría en lo más mínimo. Chloe era suya.