La mansión estaba en un silencio que desesperaba, pero Chloe no podía dejar de dar vueltas en la cama. Tenía la rabia atorada en la garganta.
Estaba ahí, acariciándose la panza y tratando de calmarse por el bebé, cuando de repente el celular vibró en la mesita de noche.
Cuando desbloqueó la pantalla