Julián estaba revisando los gráficos de rendimiento en su monitor, cuando de pronto un pequeño ruido lo sacó de su concentración.
—¡Pasa! —vociferó sin girarse.
Entró un analista joven, cargando una tableta y con el rostro bañado en sudor. Se llamaba Marcos, y era el encargado de ejecutar las órdene