La imagen de Julian, el hombre al que ella había amado y apoyado, aceptando enviarla a un manicomio solo para quedarse con sus acciones, fue el golpe final que rompió cualquier rastro de duda en su corazón.
—Eres un monstruo —dijo Chloe.
—Soy la mujer que se va a quedar con tu vida —corrigió Amber,