—Exacto. Yo traigo el dinero.
Vance negó con la cabeza lentamente. Su expresión era de total decepción.
—Pero ya eso no sirve de nada.
El silencio cayó sobre ellos. Denso y asfixiante, Julian sintió que le faltaba el aire.
—¿A qué se refiere, señor Vance?
—Me refiero a tus números, Julian. Son un de