Christopher se encogió de hombros, caminando hacia su silla para poner una barrera física entre ellos. Se sentó y cruzó las manos, adoptando una postura relajada que no sentía.
—Ah, ya recuerdo. La señorita Martínez. Sí, creo que envié su currículum hace un tiempo. Harrison, usted sabe cómo funciona