Chloe llegó a la mansión sintiendo que el cuerpo le pesaba una tonelada. Tenía los hombros caídos y la cara hecha un verdadero desastre; el rímel se le había corrido y el cansancio emocional la tenía arrastrando los pies.
Entró sin saludar a nadie, dejó caer su bolso de marca en el sofá de la sala c