Cap. 70: ¡Jamás lo voy a perdonar!
Matteo, aliviado, palmeó el hombro de Ángelo y salió del bar apresuradamente, dejándolos a ambos en un tenso silencio.
Renata giró hacia Ángelo, quien ya estaba de pie, un poco mareado pero no ebrio.
—Es mejor irnos —sugirió con voz firme pero tranquila—. Voy a pedir que nos llamen un taxi.
Ángelo negó con la cabeza, un amago de sonrisa amarga asomando en sus labios.
—No se preocupe por mí. Usted es una mujer comprometida, Elise. No quiero que tenga problemas con su futuro esposo por mi culpa —