Karlene se quedó sentada en silencio en un banco de la comisaría de policía, mientras que frente a ella, Demián y Débora explicaban con ahínco la cronología de los hechos que provocaron el accidente y que los llevó a ser trasladados a la comisaría más cercana.
Débora insistió en que no estaba ebria y que solo tuvo mala suerte, mientras que Demián defendía con todas sus fuerzas a su hermana menor.
"Mi padre vendrá enseguida. Aseguro que mi hermana no estaba ebria ni consumía sustancias ilegales",