El tiempo pareció congelarse por un momento.
Charlotte tropezó con el regazo de Kennedy. Estaba totalmente petrificada.
¿Qué estaba haciendo?
Un olor especial que sólo pertenecía a los hombres se extendió lentamente por el aire circundante.
Sus sentidos fueron asaltados sin cesar por este nuevo aroma.
«¡Suéltame, suéltame!» Después de estar aturdida por un momento, Charlotte volvió a la realidad. Apoyó su mano en el pecho de él en un intento de poner algo de distancia entre ellos.
Con un fuerte