El camarero se marchó justo cuando Lilith estaba a punto de decir algo más.
Pero cuando le pregunté qué quería decirme, simplemente agitó la mano y murmuró que ya no lo recordaba.
Decidí tomarlo como una señal.
Quizá aquella conversación había llegado a su límite, y Lilith me contaría el resto cuando estuviera preparada.
Después de eso, pasamos la siguiente media hora hablando de cosas más ligeras: las tiendas que habíamos visitado, los planes para la próxima semana y cualquier tema que nos ayud