CAPÍTULO 16: Dije que te comportaras.
MÍA
Cierro los ojos un segundo, tomando una bocanada de aire, como si eso me ayudara a recuperar la paciencia.
—Te agradezco que hayas venido, no es necesario, y tampoco tienes que hacerlo, es mejor que te vayas, por favor.
—¡Tenía razón Alisa al decirme que era una mala idea venir hasta Roma! —brama de nuevo, mencionando a su secretaria.
—De nuevo ella —siento una punzada en el pecho.
—Sí, ella me dijo que no perdiera mi tiempo viniendo hasta aquí, y al parecer, ella tenía razón en todo,