Esa noche, Isabella no pudo conciliar el sueño.
Llevaba muchos días en el frente, y excepto el primer día y hoy, en que había comido lo suficiente, el resto del tiempo prácticamente había dormido con las tripas vacías, aunque aun así lograba dormir profundamente.
Pero esa noche, tras comer hasta saciarse, no podía conciliar el sueño.
El frente de batalla era realmente duro, no sabía cómo su padre y hermanos habían soportado tantos años.
Ella también podría soportarlo, pero no le había podido dej