Isabella observaba cómo el fuego lentamente se apagaba, así que añadió algunos troncos más. Las llamas rápidamente devoraron la leña seca, elevándose con vigor. Sin embargo, lo que ella veía reflejado en el fuego no era solo eso, sino la imagen que quedó grabada en su mente cuando, después de regresar de la casa de La familia Vogel, encontró su hogar cubierto de cadáveres y de sangre.
Un dolor punzante, agudo y constante, volvió a apoderarse de su corazón, hasta el punto de que respirar le resul