Mundo ficciónIniciar sesiónEl cuerpo de Anubis estaba tan tenso que dolía. Podía sentir la sangre bombear en sus oídos y las venas marcarse sobre la piel de sus brazos. De tantas personas que podrían estar ahí, de tantos dioses que pudieran encontrarse, tenía que ser Horus. Maldijo la hora en que insistió en convencer a Nefer que lo ayudara. Ahora estaba entre la espada y la pared.
-Ohhh, mi querido primo. Veo que estas muy enfocado en tu misión- el nuevo d







