La opinión pública en Internet se calmó poco a poco y el cielo se oscureció lentamente.
Adina se apoyó contra el balcón con un portátil en su regazo. Estaba escribiendo códigos para el nuevo proyecto de su empresa.
Siempre se sentía más relajada al trabajar.
¡Guau! ¡Guau!
De repente, oyó ladrar a unos perros desde afuera de la ventana.
Cuando un perro ladraba, muchos otros perros le respondían.
Adina empujó la ventana y miró hacia afuera con el ceño fruncido. Se dio cuenta de que unos cuan