Duke se rio. "Ve a la cama. Duerme una siesta. Yo te arropo".
"No soy Melody. ¿Por qué necesito que me vayas a arropar?". Adina resopló. Pero él la miró con tanta ternura que ella no pudo resistirse.
Se recostó contra su pecho: "Sigue trabajando. Yo, en cambio, leeré algunos libros. Leer me da sueño".
Duke asintió. Le rodeó la cintura con el brazo y tocó el teclado con su otra mano.
Adina ya no podía seguir leyendo. Sacó su teléfono y ojeó las noticias. Vio algo que la sorprendió. Se pregunt