Después de que Adina fuera arrastrada a la casa de un piso, le ataron las manos.
Movió un poco el cuerpo y el guardaespaldas vestido de negro la amenazó fríamente: "Si te atreves a moverte de nuevo, te cortaré los dedos".
Con lo fría que sonaba su voz, Adina supo que no mentía. Si intentaba escapar, este hombre no dudaría en hacerle daño.
Sintió alivio al saber que aquellos hombres no estaban interesados en Melody y no la secuestraron a ella.
De lo contrario, no podría mantener la calma s