El cielo estaba oscuro y lleno de estrellas. La luz de la luna iluminaba el cielo nocturno.
Adina se alertó cuando escuchó que tocaban la ventana.
Se puso un abrigo y abrió las cortinas, dejando un pequeño hueco para poder mirar por la ventana.
"Soy yo", dijo una voz profunda y ronca.
Adina vio a un hombre con una capa negra en el balcón. No llevaba su máscara dorada, y su cicatriz era visible bajo la luz de la luna.
Sus rasgos, su mandíbula y la curvatura de sus labios fruncidos eran igu