Pronto, la cena estuvo lista.
Adina y los niños se sentaron en la mesa del comedor para cenar.
"Mamá, mañana es sábado. ¿Podemos ir a visitar a Harold al hospital?", sugirió Alden obedientemente.
Melody dejó de comer y su mirada se llenó de emoción.
Adina sonrió con amabilidad y dijo: "Alden, ¿no odias a Harold?".
Alden frunció los labios. "Es bastante amable con Mel, así que me he obligado a aceptarlo".
Adina se rio.
El mundo de los niños era realmente inocente y puro. Podían cambiar su