Ruth entró en el apartamento.
Lucía un vestido tachonado de estrellas, aretes de diamantes en sus orejas, el Corazón del Océano alrededor de su cuello y un brazalete con colores vivos en su muñeca, haciéndola lucir radiante. Sus ojos brillaban de emoción.
Su cara se sonrojó. Fruncía los labios y sonreía con coquetería de vez en cuando, como una adolescente.
Entonces notó que había gente en la sala de estar. Rápidamente se borró la sonrisa de su rostro y tosió.
—Brady, Deena, ¿qué están