Martín retrocedió unos pasos abatido, se apoyó contra la barandilla de cemento, sacó una cigarrera de su bolsillo, sacó un cigarrillo y lo encendió, inhaló con fuerza, exhaló lentamente el espeso humo blanco y dijo con amargura:
—Para ti, éste llegó de repente. Pero para mí, era una oportunidad que había estado esperando durante más de 20 años. No sabrás lo duro que he sido durante tantos años para amarte.
—La primera vez que nos vimos, aún no eras una niña, que no llegaste a un mes, pequeña, s