NICOLA
Muevo mi mano con frenesí, hasta que suelto mi derrame, el agua caliente de la regadera parece ser un comodín, cuando de borrar evidencia se trata, y es que no puedo evitar sentir la necesidad de querer estar cerca de Bea, tal y como lo había soñado, ella es la madre de mi hijo.
Para cuando termino, salgo con solo una toalla enrollada a mi cintura, me alisto, no pienso irme de Italia hasta ver esos resultados, Bea me aseguró que iba a hablar primero con Vladimir, quise insistir en que p